Eres mi revolución caliente.
Quemas todo lo que tocas con la mirada
Escondes lo que no te agrada, ¿quién te crees para cambiar mi dial?
Te gusta hacerme creer que yo tengo la última palabra
aunque aceptémoslo siempre es así,
ingenuo depravado te quiero, es mi castigo.
Torpe como tú ninguno, romperías incluso la barrera del sonido si estuviera en una aparador.
Te amo porque me discutes, y me tiras las botellas, y me pisas al caminar.
Tu hermosura casi nadie la entiende, eres mi secreto más divulgado.
Desde que te dije que “sí” envuelves mis palabras en burbujas,
cómo te quejas si te enredo con mis teorías existenciales,
sólo quieres dormir, gato mañoso, y me dejas hablando con tu almohada.
Tienes celos de lo que leo y lo que canto, ¿qué daño te ha hecho el flaco?
adolescente tardío, con tus años y me pides permiso para ir al partido,
te amo porque endulzas, porque simplificas, porque desordenas
te amo porque piensas que soy la más compleja,
la más pequeña, la que calla y no otorga,
la que te quita más de la cuenta,
la que te agobia, la que te mezcla
te amo y al amarte acepto que me aceptas.