Positivo
Dos líneas horizontales rosadas: ¡Positivo!
y mi vida ya no es ahora sólo mía.
Mi ser diminuto, pedacito de vida
Tú no eres parte de mí, yo soy parte de ti.
Yo empiezo a existir contigo y contigo se empieza a escribir mi historia.
Te acuno en mi vientre, te beso en mis sueños
Imagino tus manitas que aún no se forman,
y todas las mañanas frente al espejo te saludo al despertar.
Te espero, pequeño desconocido, con muchas certezas y algunas dudas,
con ansias de amarte, de festejarte, de contarte mil historias, de enseñarte el mar
y las mariposas.
Aún pasas desapercibido para los demás,
y yo gritando sin cesar: ¡aquí está! ¡aquí está!
No tienes nombre todavía, pero tú Eres y eso basta.
Mi ser diminuto, pedacito de vida.
miércoles, 18 de marzo de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
Revolución caliente
Eres mi revolución caliente.
Quemas todo lo que tocas con la mirada
Escondes lo que no te agrada, ¿quién te crees para cambiar mi dial?
Te gusta hacerme creer que yo tengo la última palabra
aunque aceptémoslo siempre es así,
ingenuo depravado te quiero, es mi castigo.
Torpe como tú ninguno, romperías incluso la barrera del sonido si estuviera en una aparador.
Te amo porque me discutes, y me tiras las botellas, y me pisas al caminar.
Tu hermosura casi nadie la entiende, eres mi secreto más divulgado.
Desde que te dije que “sí” envuelves mis palabras en burbujas,
cómo te quejas si te enredo con mis teorías existenciales,
sólo quieres dormir, gato mañoso, y me dejas hablando con tu almohada.
Tienes celos de lo que leo y lo que canto, ¿qué daño te ha hecho el flaco?
adolescente tardío, con tus años y me pides permiso para ir al partido,
te amo porque endulzas, porque simplificas, porque desordenas
te amo porque piensas que soy la más compleja,
la más pequeña, la que calla y no otorga,
la que te quita más de la cuenta,
la que te agobia, la que te mezcla
te amo y al amarte acepto que me aceptas.
Quemas todo lo que tocas con la mirada
Escondes lo que no te agrada, ¿quién te crees para cambiar mi dial?
Te gusta hacerme creer que yo tengo la última palabra
aunque aceptémoslo siempre es así,
ingenuo depravado te quiero, es mi castigo.
Torpe como tú ninguno, romperías incluso la barrera del sonido si estuviera en una aparador.
Te amo porque me discutes, y me tiras las botellas, y me pisas al caminar.
Tu hermosura casi nadie la entiende, eres mi secreto más divulgado.
Desde que te dije que “sí” envuelves mis palabras en burbujas,
cómo te quejas si te enredo con mis teorías existenciales,
sólo quieres dormir, gato mañoso, y me dejas hablando con tu almohada.
Tienes celos de lo que leo y lo que canto, ¿qué daño te ha hecho el flaco?
adolescente tardío, con tus años y me pides permiso para ir al partido,
te amo porque endulzas, porque simplificas, porque desordenas
te amo porque piensas que soy la más compleja,
la más pequeña, la que calla y no otorga,
la que te quita más de la cuenta,
la que te agobia, la que te mezcla
te amo y al amarte acepto que me aceptas.
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