No quiero que cuides de mi, no quiero tu sosiego infinito
Dame el mismo consuelo de un bostezo desapercibido
Dame el aliento gastado de mimos
Yo no buscare llorando tu lecho
No suplicare perdones merecidos
No pediré noches galantes con sueños de membrillo
Soy un pequeño roedor del tiempo
Una incansable cigarra con vicios
No entregues todo lo que pido
No escuches todo lo que digo
Solo acompáñame con los ojos de siempre
Con la sonrisa perfectamente disimulada
Con el silencio preciso, con la mano nerviosa
Solo acompáñame amor, en la búsqueda perdida
En el minuto eterno de cada noche.